¿Por qué somos adictos a las series?

 

tumblr_nb6zw3lcgt1tvaq8go1_1280¿A caso hay algo más hermoso que un maratón de tu serie favorita? La verdad, seguramente sí, peeeero ver series se ha convertido en la nueva droga súper adictiva de la chaviza y los no tan chavos. Claro que cualquier actividad que implique comodidad puede ser potencialmente adictiva, así que como lo comprobaron diversos equipos de estudiosos de las adicciones (como Kubey y Csikszentmhalyi) estar frente a la pantalla se ha convertido en una adicción.

Hace no muchos años, debíamos conformarnos con uno o dos capítulos de nuestra serie favorita a la semana y podíamos vivir con eso, esperando ansiosos algún maratón ocasional de final de temporada en la televisión, sin embargo el auge del internet nos permitió ver las series el día y hora de nuestra preferencia, sin embargo la ilegalidad y/o informalidad de este tipo de páginas no aseguraban que la serie estaría para siempre disponible.

La llegada del streaming con sus cuotas mensuales, le dio estabilidad y dotó de legalidad al consumo de series y películas a través de internet, por lo que las posibilidades se volvieron infinitas, un amplio catalogo de contenido sin mayor restricción que las horas del día han hecho que nos convirtamos en verdaderos adictos.

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La razón es relativamente sencilla: al parecer nuestro cerebro está diseñado para pedir estímulos, y entre más, mejor. Una nueva tendencia en la psicología llamada “neurocine” o “neurocinemática” sostiene que hay una serie específica de rasgos del contenido audiovisual que pueden controlar temporalmente las actividades del cerebro cuando este tiene su atención centrada en una sola cosa. Generan reacciones en el cerebro similares a las de otros estímulos, como el azúcar.

Uri Hasson, uno de los principales investigadores de esta corriente, concluyó que la atención de los espectadores pide más (lo que en inglés llaman “binge-watching”) en secuencias e imágenes con una fuerte influencia del director, o con cortes y montajes rápidos. Según Hasson, parece que las secuencias pueden “ejercer control sobre la actividad cerebral del espectador, diferido en funciones como el contenido (la historia), la edición (la secuencia de imágenes) y la dirección (lo que muestra la imagen)”.

La expectativa que las grandes series actuales generan es muy parecida a las adicciones convencionales. Las series de ahora nos roban la atención, nos exigen fidelidad y nos convierten en adictos, deliberadamente.

En Óquela no tenemos los 12 pasos para terminar con esta adicción y nuestro cerebro nos pide que sigamos con el maratón de Grey’s Anatomy y Netflix ya nos preguntó que si seguimos aquí, así que ¡au revoir!

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