Cuentos de Julio Cortázar que puedes leer en línea

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Cada uno tiene sus brújulas y sus barómetros. Personalmente, Julio Cortázar me ha servido siempre para conocer a la persona que tengo enfrente. Cuando es un desconocido el que miro, hago maroma y teatro para sacar el Cortázar durante la conservación. Su respuesta es la que abre o cierra la puerta. Dirán “qué pesado ese hombre que mide a las personas”, pero si me permiten, si algo he de medir, es su curiosidad y tenacidad.

El autor argentino es una buena forma de conocer el color del espíritu del otro por dos cosas: todos conocen al gran Cronopio y además, tiene una de las obras-laberinto más difíciles en la literatura. Lo de “difícil” se puede poner a discusión, pero en general ésta es la concepción que se tiene sobre “Rayuela”. Ustedes pueden seguir mis pasos y conocer con una sola pregunta a su interlocutor.

 cuentos de Julio Cortázar / cigarro con boca

Con ojos de Esperanza y voz de Fama pregunto: “¿Terminó de leer Rayuela?”. Así de fácil uno desmorona su armadura y lo deja desnudo ante la verdad de una odisea literaria. Muchas de las respuestas pueden transformar mi rostro al de “El grito” de Munch y salgo corriendo sin despedirme. Ustedes deben hacer lo mismo, porque cuando se trata de “Rayuela” sólo hay dos tipos de lectores: los que llegaron al final y los que la abandonaron.

El grupo de los victoriosos son las personas con las que me gusta relacionarme, porque sé que nunca me van a abandonar en el laberinto de la vida, aman los retos y tienen una mente laberíntica como la mía. Aman los crucigramas, respetan la hora de la siesta y beben mate como un premio. Si respondieron que abandonaron el pesado libro como ladrillo, se nota que huyen de los retos, y nosotros los Cronopios somos uno muy grande.

Los siguientes cuentos son pequeñas partes del rompecabezas de la mente de Julio. Él siempre abogó por un lector comprometido, pero tampoco es signo de que se debe señalar a las personas que no hayan terminado “Rayuela”, si es el caso, aquí hay una pequeña ayuda. Sea el caso que sea, lo mejor es leer cualquiera de sus textos de principio a fin.


La noche boca arriba

¿Es un sueño o la realidad? ¿Se puede estar en dos lugares al mismo tiempo? ¿En qué momento se cruza la estrecha línea entre la vida y la muerte? Estas son algunas preguntas que  el lector tiene en la cabeza al leer ‘La noche boca arriba’.


Breve curso de oceanografía


Tu más profunda piel

“Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundió”.


Los limpiadores de estrellas

 cuentos de Julio Cortázar / hermanos de niños
Julio Cortázar y su hermana de niños.


Graffiti

Cuento de amor y política, de mensajes ocultos y noches tristes, de gis y de pintura. Hoy despiertas y ves un mensaje en tu pared, en la noche lo respondes. Cuando menos lo esperas, te estás comunicando con otro ser por medio de un ‘Graffiti’.


La foto salió movida


‘El otro cielo’

“Mi novia, Irma, encuentra inexplicable que me guste vagar de noche por el centro o por los barrios del sur. Para ella, como para mi madre, no hay mejor actividad social que el sofá de la sala donde ocurre eso que llaman la conversación, el café y el anisado”.


‘Llama al teléfono, Delia’

 cuentos de Julio Cortázar / paseando por París
Julio Cortázar y Carol Dunlop pasando por las calles de París.


‘Instrucciones para llorar’

“Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos”.


Carta a una señorita de París

Su última carta fue una enorme disculpa. Disculpa por tener una enfermedad irremediable que le hacía escupir conejitos de la boca. Todavía más horrible que no tuviera el valor para matar a esas lindas criaturas que lo veían cono ojos de amor y de compasión.


‘Desde el otro lado’

 cuentos de Julio Cortázar / el día de su boda
Foto tomada el día de la boda de Julio Cortázar y Aurora Bernárdez.


‘Las manos que crecen’

Una pelea, un moretón y un adiós. Después de ello, un irremediable fenómeno en sus manos. Sus extremidades comenzaron a crecer, llegaron a sus rodillas, a sus tobillos, se arrastraban por el piso. Eran tan grandes como… ¿su culpa?

 

 

 

Fuente: Cultura Colectiva

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